Cueva primitiva,
cuando te alimentabas de leche materna,
reías por no llorar,
llorabas por no reír
y duermes.
Donde amaste por primera vez
en primavera,
o en invierno,
o en la habitación de un hotel de carretera,
o en el infierno.
Estruendo nocturno
del lóbulo occipital
y del parietal
y de toda esa mierda
cuando no tienes nada mejor.
Insectos con ganas de marcha
jodiéndome la historia,
y yo a lo kung-fu,
cazando sueños,
matando moscas.
El vaso de agua que humedece,
que se tambalea por la avalancha
de emociones, de pisadas,
en un mundo lejano, irreal, ilógico
Mientras duermes.
Camisones,
ligeros,
y manos manchadas con sangre inocente,
uñas color ámbar...
Y tú, mientras, duermes.
Insoportable levedad
de una carga apacible,
relajada, con tonos rosas, y berenjena,
viviendo el tiempo del ayer
o el ayer del mañana.
Como un niño con zapatos nuevos,
preocupándose demasiado de no mancharse,
como si el aire estuviese limpio,
Imbécil inocente.
Y tú mientras, duermes.
La magia de la noche antes,
cuando la luna aún es joven,
cuando tu corazón late y late,
Por suerte...
Y tú,
mientras,
duermes.
jueves, 22 de agosto de 2013
miércoles, 21 de agosto de 2013
Y entonces ocurre II
Que se te queme el pan de molde
y tú mirándolo
absorbido por su fuego.
El sol entra por tu ventana
y te da justo en la cara.
Un hilo de vida,
del astro,
del Dios,
o de tu vecino el de enfrente
jugando con la piel de un pescado crudo.
Un horizonte curvilíneo
dibujado por un niño de 5 años
3 meses y 12 días
Y 12 apóstoles que llaman a la puerta
a dar la buena nueva,
o tus vecinos, otra vez,
que vienen a por veneno.
El pan está crudo,
recién hecho,
y una miga de la corteza te secciona el esófago
una bonita mañana
en alguna puta ciudad.
Pero el grano de arena llega hasta el dormitorio,
insignificante.
¡Maldita sean estos ojos míos!
o ese agua que no fluye,
o la zorra de la vecina,
que me regaña.
¡Un pájaro cortejando en el alféizar!
Y yo colgando de la telaraña,
o cazando moscas con una flauta,
¡Menudo imbécil!
¡Con lo fácil que es volar con el viento de cara!
Y entonces ocurre.
Flores sobre alquitrán
Helado en la nevera,
y esas galletas que tanto te gustan
a mitad de precio,
en papel dorado.
Y tu toalla mojada
por una ola cabreada,
pidiendo explicaciones.
Llamando tu atención.
La arena quema.
Una piedra volcánica
junto a tu chancla de unos grandes almacenes.
No es comestible
Y tienes una llamada
Repondes, por si sirve...
Vas a cenar, con amigos,
Te sientas en la mesa,
cortas una aceituna...
Y entonces
Aunque no te lo creas....
Ocurre.
y tú mirándolo
absorbido por su fuego.
El sol entra por tu ventana
y te da justo en la cara.
Un hilo de vida,
del astro,
del Dios,
o de tu vecino el de enfrente
jugando con la piel de un pescado crudo.
Un horizonte curvilíneo
dibujado por un niño de 5 años
3 meses y 12 días
Y 12 apóstoles que llaman a la puerta
a dar la buena nueva,
o tus vecinos, otra vez,
que vienen a por veneno.
El pan está crudo,
recién hecho,
y una miga de la corteza te secciona el esófago
una bonita mañana
en alguna puta ciudad.
Pero el grano de arena llega hasta el dormitorio,
insignificante.
¡Maldita sean estos ojos míos!
o ese agua que no fluye,
o la zorra de la vecina,
que me regaña.
¡Un pájaro cortejando en el alféizar!
Y yo colgando de la telaraña,
o cazando moscas con una flauta,
¡Menudo imbécil!
¡Con lo fácil que es volar con el viento de cara!
Y entonces ocurre.
Flores sobre alquitrán
Helado en la nevera,
y esas galletas que tanto te gustan
a mitad de precio,
en papel dorado.
Y tu toalla mojada
por una ola cabreada,
pidiendo explicaciones.
Llamando tu atención.
La arena quema.
Una piedra volcánica
junto a tu chancla de unos grandes almacenes.
No es comestible
Y tienes una llamada
Repondes, por si sirve...
Vas a cenar, con amigos,
Te sientas en la mesa,
cortas una aceituna...
Y entonces
Aunque no te lo creas....
Ocurre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)