lunes, 27 de enero de 2014

Anacoreta 2.0

Ya ves, teléfonos de última generación en tu bolsillo
y eres incapaz de hablar con tu vecina
la de la falda corta
y las piernas largas.
Y parece que lo único que sabes hacer, maldito idiota
es escribir hashtags desde el ascensor, (#ganasdeviernes)
mientras tu vecina se sube un poco más la falda.

No serías capaz de ver ni un cometa destructor
a menos que pasase por la pantalla de tu android.
Tienes ojos porque te han tocado
y una boca y una lengua regalada.
Pero si ni te atreves a pedirle salir a la rubia del final de la escalera.
Tarugo.
Necio.
Decrépito hombre tecnológico.

Tienes razón, quizá lo más importante sean tus notificaciones de instagram
y la última conexión.
Reconócelo estúpido, matarías al ver que no contesta estando en línea,
como si todos tus problemas se resumiesen en 2 palabras "en línea"
pero correrías de miedo si tuvieses que decírselo a 1 metro de distancia.
Vives en un Reino Baladí, de monarcas con baterías de litio
y pseudointelectuales que tardan 5,34 segundos en buscar información
para llevártela al catre.                            Pero si no sabes ni a dónde llevarla a cenar.

Estás hecho de células y microchips que te han insertado mientras duermes
y cuando aceptes que eres un anacoreta 2.0 

te aceptarás.

lunes, 13 de enero de 2014

Mañana

Haiman se despertó minutos antes de que sonase la alarma.
La boca le sabía a metal.
Asomó la pierna izquierda por debajo de la sábana, como si tuviera prisa por tocar el suelo, ensartó su pie descalzo y frío en la pantufla mientras el otro graznaba aún sobre la cama, como si no formara parte del mismo cuerpo pálido.

73 segundos pasaron hasta que los 10 pequeños soldaditos pisaran el suelo, se dirigió al cuarto de al lado, y con un ojo todavía entornado por la claridad que llegaba desde el pasillo, se miró al espejo y dijo...:

"¿Hoy es el día, muchacho?"