domingo, 10 de abril de 2016

Tú.

Necesito un bote salvavidas
que me lleve hasta la orilla, 
por caer al fondo de tus más húmedos 
y profundos pensamientos. 
 
Necesito un faro que me guíe 
por perderme entre tus labios. 

Una brújula que marque el sur 
de tu cintura,
y nunca
jamás
volver a encontrarme. 

Y desaparecer entres las calles sin luces 
de tu escote. Como desaparece la espuma del mar que hace el amor con la arena. 
Y una palmera baila con el viento 
y un pescador sonríe 
y una niña canta
y yo, siempre tan cerca
y el horizonte, cada vez más lejos. 

Hacen falta dos para pilotar 
el avión 
que me llevará a algún lugar 
donde espero,
desde siempre

que estés tú.




miércoles, 2 de marzo de 2016

Por los aires.

Basta un poco de frío
y el tintineo de sus dientes 
para encender la llama 
de los fuegos artificiales.
Su boca hace que estalle todo
por los aires.

Lo supe

Me miró,
y en ese momento supe...

Que no había vuelta atrás. 

sábado, 9 de enero de 2016

Ácido

Serpientes de la noche
sobre un lecho de algodón incendiario
que aniquila todo lo que encuentra a su paso.
Serpientes
Lagartos
y todo eso.
Rebajas de personalidad
al noventa por ciento.
Trepar a los árboles
para estar cerca de dios
y caer al abismo de lo cotidiano
como una piedra que pesa demasiado
o ligera como una pluma sin plumas.
La vida es un ácido 
y la muerte un respiro.
Con la muerte acaba el dolor.
Quiero tomar ácido
y ver al chamán del desierto
que cure mis heridas y beba mi sangre,
purificarme con la madre tierra,
porque, a fin de cuentas,
cuando muera seré tierra,
seré ella,
los gusanos follarán sobre mis cenizas,
profanarán mi tumba, 
y alguien rezará por mi
y por mis gusanos
esperando redención.
Dios es justo, 
y ladino.

Todos merecemos ser comidos
por los gusanos.