jueves, 22 de agosto de 2013

Mientras duermes

Cueva primitiva,
cuando te alimentabas de leche materna,
reías por no llorar,
llorabas por no reír
y duermes.

Donde amaste por primera vez
en primavera,
o en invierno,
o en la habitación de un hotel de carretera,
o en el infierno.

Estruendo nocturno
del lóbulo occipital
y del parietal
y de toda esa mierda
cuando no tienes nada mejor.

Insectos con ganas de marcha
jodiéndome la historia,
y yo a lo kung-fu,
cazando sueños,
matando moscas.

El vaso de agua que humedece,
que se tambalea por la avalancha
de emociones, de pisadas,
en un mundo lejano, irreal, ilógico
Mientras duermes.

Camisones,
ligeros,
y manos manchadas con sangre inocente,
uñas color ámbar...
Y tú, mientras, duermes.

Insoportable levedad
de una carga apacible,
relajada, con tonos rosas, y berenjena,
viviendo el tiempo del ayer
o el ayer del mañana.

Como un niño con zapatos nuevos,
preocupándose demasiado de no mancharse,
como si el aire estuviese limpio,
Imbécil inocente.
Y tú mientras, duermes.

La magia de la noche antes,
cuando la luna aún es joven,
cuando tu corazón late y late,
Por suerte...

Y tú,
mientras,

duermes.

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