sobre un lecho de algodón incendiario
que aniquila todo lo que encuentra a su paso.
Serpientes
Lagartos
y todo eso.
Rebajas de personalidad
al noventa por ciento.
Trepar a los árboles
para estar cerca de dios
y caer al abismo de lo cotidiano
como una piedra que pesa demasiado
o ligera como una pluma sin plumas.
La vida es un ácido
y la muerte un respiro.
Con la muerte acaba el dolor.
Quiero tomar ácido
y ver al chamán del desierto
que cure mis heridas y beba mi sangre,
purificarme con la madre tierra,
porque, a fin de cuentas,
cuando muera seré tierra,
seré ella,
los gusanos follarán sobre mis cenizas,
profanarán mi tumba,
y alguien rezará por mi
y por mis gusanos
esperando redención.
Dios es justo,
y ladino.
Todos merecemos ser comidos
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