domingo, 10 de noviembre de 2013

No es lobo todo lo que muerde.

No veo la luna desde mi ventana
pero aúllo
como en mitad de un bosque sombrío
sobre ramas secas y piedras grises.

Y el sol mañana asomará por donde siempre
y yo despertaré un poco antes,
del letargo, de un sueño no soñado 
de un sueño mortal,
en mitad del mundo
de este incompleto edén
de miles de seres
terribles y bellos
pequeños y grandes
fuertes y delicados
sicarios naturales de verdad 
y hombres sabios al servicio del Omnipresente.

No tengo sacrificio digno que hacerle
solo caminar por el sendero
del lobo, 
del lobo y del dragón,
y del tigre
y del mono
y del suyo, del esclavo, del discípulo.

Si me vieras, Señor

Rabí.

Aúllo bajo la sombra de tu figura
busco tu palabra, la verdad y la vida
sellar la fisura con cemento y cal
poner la otra mejilla
mientras me limpio la sangre de entre los dientes.

Azótame oh! poderoso azotador
si con eso basta para liberar a las huestes
y para perdonar a aquellos
que sólo ven la paja en el ojo ajeno

perdónales.

Rabí.










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