No veo la luna desde mi ventana
pero aúllo
como en mitad de un bosque sombrío
sobre ramas secas y piedras grises.
Y el sol mañana asomará por donde siempre
y yo despertaré un poco antes,
del letargo, de un sueño no soñado
de un sueño mortal,
en mitad del mundo
de este incompleto edén
de miles de seres
terribles y bellos
pequeños y grandes
fuertes y delicados
sicarios naturales de verdad
y hombres sabios al servicio del Omnipresente.
No tengo sacrificio digno que hacerle
solo caminar por el sendero
del lobo,
del lobo y del dragón,
y del tigre
y del mono
y del suyo, del esclavo, del discípulo.
Si me vieras, Señor
Rabí.
Aúllo bajo la sombra de tu figura
busco tu palabra, la verdad y la vida
sellar la fisura con cemento y cal
poner la otra mejilla
mientras me limpio la sangre de entre los dientes.
Azótame oh! poderoso azotador
si con eso basta para liberar a las huestes
y para perdonar a aquellos
que sólo ven la paja en el ojo ajeno
perdónales.
Rabí.
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