Época de fiestas de pijama
y batalla de almohadas
rellenas de piedra volcánica
antracita y cuarzo.
Comidas y cenas
sin digestiones
y alcohol destilado
para quemar cuerpos
sin escrúpulos
y con bajas dosis de realidad.
Funambulistas sonámbulos
sobre una cama de nieve
fotografiada con 3 filtros estándar
y el reflejo cegador
que delata la inminente desidia
de una vida
cargada de objetos inertes
y organismos muertos
carentes de significado.
Es tiempo de sonrisas antagónicas
y abrazos vacíos
envueltos en una nebulosa
perdida entre los dedos de una mano
manchada de dinero
y salsa tártara.
La noche en la que el tripero barbudo
recubierto del color
de una compañía multinacional
reparte falsas ilusiones
y esperanzas invisibles
y banas,
todo ello envuelto
en un magnífico papel mache
áltamente inflamable.
Somos comida en grano
de animales cornudos
con nariz roja y patas peludas.
"Todos formamos parte
del mismo montón de estiércol"
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