y en su ira.
Creo en el odio sistemático,
en la alquimia superflua
de emociones estupefacientes.
Creo en la negación
y en la muerte de El Yo
en la locura enfermiza
y en la graduación de
bebidas alcohólicas.
Creo en la sangre
que brota de una herida
provocada
por algo llamado amor.
Creo en el deseo carnal
el instinto animal
en el juez y el verdugo
en el crimen y el castigo
creo en la soledad eterna
creo en el suicidio romántico
del XVIII.
Creo en la muerte
en las sirenas
en su canto
y en la realidad fragmentada.
Creo en todo aquello
que cuesta creer,
menos en lo que algunos creen.
Creo que hay que creer.
Creo contigo
y sin ti.
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