martes, 18 de noviembre de 2014

Creo.

Creo en Dios
y en su ira.
Creo en el odio sistemático,
en la alquimia superflua
de emociones estupefacientes.
Creo en la negación 
y en la muerte de El Yo
en la locura enfermiza
y en la graduación de 
bebidas alcohólicas.
Creo en la sangre 
que brota de una herida
provocada 
por algo llamado amor.
Creo en el deseo carnal
el instinto animal
en el juez y el verdugo
en el crimen y el castigo
creo en la soledad eterna
creo en el suicidio romántico
del XVIII.
Creo en la muerte
en las sirenas 
en su canto
y en la realidad fragmentada.
Creo en todo aquello
que cuesta creer,
menos en lo que algunos creen.
Creo que hay que creer.
Creo contigo
y sin ti.

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