posado en la rama del árbol frutal,
esperando
observando minuciosamente
qué fruta picotearía
con su pico afilado
de pájaro carroñero.
Y esperó
esperó tanto
que acabó presa
de las Águilas
que vuelan más alto.
A veces no existen
segundas oportunidades.

No hay comentarios:
Publicar un comentario