oculta entre la luz de las farolas,
miré hacia atrás buscando su figura
y desapareció por mis espejos.
La noche me retuvo entre sus garras,
aullé como los lobos esteparios,
no pude resistirlo, soy humano,
con los colmillos listos para usarlos.
Y el único sonido el de los gatos,
que suben la pared hasta el tejado,
no quieras entenderlo, soy extraño,
los gatos ya se están acostumbrando.
Hagamos que parezca no importarnos,

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