lunes, 10 de junio de 2013

Poema al kamikaze.

Ahora no soy yo
soy otro
el de fuera
el que mira
el que observa.

¿Kamikaze?
Eso depende del café que me tome
de cómo entre la luz por mi ventana
de cómo esté el abedul de la entrada
de cómo me hable esa mañana.

La realidad es otra
la he aceptado
ahora la quiero
lo quiero, lo he buscado, lo he sentido
¿para qué cambiar la tinta de un boligrafo desgastado?

Noches frías a la luz de un flexo comercial
incertidumbre en el aire enmarañado
luces centelleantes tras un tupido plástico
sombras crudas como un pescado
gotas de agua con historias que contar.

La no conciencia del consciente
y la pasividad del inconsciente
amalgama de una voz embaucadora
triste final de una gota condensada
sal que no sala el alma.

Ferviente realidad de una historia nueva
desconocida
que tatua el oxígeno que respiramos
llantos en lo profundo, silencio
y descubrir la ciudad perdida.

Palabras que no acaban
o inacabadas
palabras que no se dicen
león sin garras
rugido insonoro.

Sombra sobre sombra iluminada
y un reloj que no para
y una mirada
y que en la oscuridad de la noche
es siempre recordada.

¿Kamikaze?
¿de qué?
¿de verdad?
de realidad
kamikaze que no sabe morir en paz.








1 comentario:

  1. El próximo día, en Lavapiés, si voy al recital de poesía ( que te recomiendo que vengas) leeré tu poema en tu honor, y en el mío. Gracias por compartir estas bellas brisas

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