lunes, 10 de junio de 2013

Reflexiones de un Kamikaze

          Si os digo la verdad, no tengo muy claro qué es lo que voy a escribir en este preciso instante, no tengo claro cual es mi reflexión y, es evidente, que no tengo claro hacía dónde voy con este viaje fuera de control.

Quizá por eso me denomino kamikaze.

Es algo extraño. Como si metiese en una licuadora todo lo anterior, con una pizca de sal, tres cucharadas de azúcar, dos fresas cortadas por la mitad y una buena cantidad de jugo de limón.

Como un niño al que le pisan sus zapatos nuevos. Como el niño al que se le cae la bola del helado que acaban de comprarle. Porque esto funciona así. Lo que al principio es dulce al final es amargo y lo que es amargo, al final es dulce. 

Es esa canción la que lo cambia todo. Ese maldito color que no puedes quitarte de la cabeza. Ese perturbador y seductor canto de sirena que sigues escuchando cuando apagas la luz. 
Creemos que somos capaces de controlar nuestros instintos a base de fe y de buena voluntad, pero todos tenemos a ese lobo aullando dentro de nosotros y, en mi caso, un lobo que clava sus garras cada vez que le doy las espalda. Lo único que quiere es descontrol, deshinibición, descomponerme y desenterrarme de este cuerpo que no parece ser mío. 

Pero ese maldito lobo no puede ganarme. No podrá conmigo. No ahora. No esta noche. No esa noche. Ninguna noche. Sólo cuando yo lo diga. Quizá nunca. Quizá siempre. Quizá toda la vida. Quizá lo esté deseando. Quizá quiera perder. Quiero ganar, pero también perder. Quiero sentir. Quiero amar. Lo quiero sentir. Le quiero aullar. Lo quiero dar. Quiero coger. Quiero tocar. Dar sin recibir. Recibir y dar más. Volver a aullar. Compartir. Enloquecer y ser enloquecido. Ver y ser visto. Hacer reir. Hacer todo. Hacer más. Siempre más. Aprender. Enseñar. 

¿Por qué intentamos controlar todo lo que nos rodea? ¿Por qué ese error? Vivir un vida bajo control entre una naturaleza descontrolada. ¡Qué contrariedad!, ¿no? 

Claro que lo es, pero... ¿a  caso no somos la contrariedad personificada? 

Alguien dijo una vez aquello de "Querer es poder. Queramos por lo menos!"  

Queramos, por lo menos, ser un poco kamikazes. 

Como diría el gran Quique González... :

"No hay vía libre, es una trampa genial...

...juégatela un poco, valiente"




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