Ególatra ciego
con las cuencas vacías
y las manos llenas de anhelo.
Ahogado en mi propio aliento,
iracundo,
hereje del mundo real.
Y las palabras cargadas de pedantería
como un revolver
cargado de odio infecundo.
Ególatra ciego
con las cuencas vacías
y los vasos llenos de hielo.
Sirva otra copa
lo estoy dejando.
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