venderemos nuestros ojos
por unos cuantos megas
y pelearemos con Gandhi
por la clave wifi.
Venderás a tu madre
por un par de rallas
de cobertura.
Follaremos a distancia
y los orgasmos
serán
emoticonos sonrientes
sin preliminares
y el cigarro de después
un simple jajaja.
Regalaremos fundas de piel
humana
para proteger
lo más preciado de la humanidad.
Lo que posees
acabará poseyéndote
y dejarás un rastro
de sangre fresca
para que el león
que mordisquea manzanas
acabe llevándose consigo
tus pulgares con aloe vera.
Somos cadáveres
en ataúdes de 6,4 mm
y pantalla de retina
con vistas en primera línea
del juicio final,
donde las llamas
arderán sin filtros fotográficos.
Somos objetos
con obsolescencia
y financiación a tu medida,
sin intereses,
artesanía divina
obra de Dios Todopoderoso,
con defectos de fabricación
sin garantía
y sin nadie alrededor
que nos actualice.
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