miércoles, 12 de noviembre de 2014

Surrealismo

De las caricias
al polvo perverso.
Del sendero
al viaje eterno.
Nace, vive y muere.
Nace, bebe, fuma, muere
Nace, bebe, fuma, no ames, muere.
Nace
y
si quieres
muere. 
Un final con un camino
o un camino sin final.
De la llama de un hogar almibarado
a la centella ardiente y devastadora
de un fuego perpetuo
con quemaduras de tercer grado
y un orgásmico infinito
gracias al poder de la morfina.
A veces pienso en quemarme 
a lo gonzo
y perdurar en la memoria
de aquellos que lo presenciasen,
como el hombre 
que ardió al rojo vivo
por voluntad propia,
e iluminó la calle oscura
de una ciudad iluminada
e incendió la sangre de un oscuro corazón. 
Y desaparecer de un destello
casi divino
para llevarme al sueño eterno
entre éter y heroína
un recuerdo surrealista
y una mujer irreal. 

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