al polvo perverso.
Del sendero
al viaje eterno.
Nace, vive y muere.
Nace, bebe, fuma, muere
Nace, bebe, fuma, no ames, muere.
Nace
y
si quieres
muere.
Un final con un camino
o un camino sin final.
De la llama de un hogar almibarado
a la centella ardiente y devastadora
de un fuego perpetuo
con quemaduras de tercer grado
y un orgásmico infinito
gracias al poder de la morfina.
A veces pienso en quemarme
a lo gonzo
y perdurar en la memoria
de aquellos que lo presenciasen,
como el hombre
que ardió al rojo vivo
por voluntad propia,
e iluminó la calle oscura
de una ciudad iluminada
e incendió la sangre de un oscuro corazón.
Y desaparecer de un destello
casi divino
para llevarme al sueño eterno
entre éter y heroína
un recuerdo surrealista
y una mujer irreal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario