domingo, 27 de julio de 2014

Así empezó todo.

Soy un borracho.
No tengo dinero,
ni familia,
ni amigos.
Tan sólo soy un almacén de alcohol
una máquina de olvidar,
un ser humano que vive tirado en la puerta de algún bar de mala muerte
donde me fían todo lo que cae por mi garganta.
Soy un espectro de la noche
y un estorbo de día,
y me refugio al final de la barra
sobre un taburete de polipiel negro
desgastado
de aguantar durante demasiado tiempo
a tipos como yo.

Yo sólo quería recuperarla.

Me puse el traje azul,
reservé en el restaurante donde nos conocimos.
Estaba nervioso
y no podía parar de mirar el reloj
que colgaba de aquella esquina.
La esperé
fumándome un cigarro.

Y de pronto,
sonó el teléfono.
Sabía que era ella.
Pero no fue así,
y al otro lado una voz dura y fría
preguntó por mi.
Llamaron al último número que tenía marcado.
Un camión cisterna
pasó por encima de su pequeño coche rojo.
El conductor iba puesto de coca.

Así terminó todo
y así empecé a beber.

Yo sólo quería recuperarla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario