miércoles, 2 de julio de 2014

Era

Era de esos que corría
sin saber muy bien a donde
con el jersey lleno de espigas
de haber estado buscando la pelota
entre aquellas plantas que pinchaban
que mordían
y que te miraban perdonandote
la vida.

Era de esos
que no lloraba
que prefería abrirse la cabeza contra el suelo
a golpe de herrero
y cabrear más a mis padres
porque llorando
rara vez conseguía algo

pero sabía que a mis padres
no les gustaba sentir a la muerte
cerca de mi.

Era de esos a los que no le importaba morir
porque creía que eso era cosa de mayores
y que jamás moriría
por muy alto que subiera.

Nunca moriré
eso es algo que sigo teniendo muy claro.

Era de los que apostaba fuerte
por darle un beso en la mejilla
a la niña de las pecas
de la clase de al lado.

Corría mucho
casi más que ahora
y si podía, empujaba a listo de las zapatillas nuevas
que corría más que yo
para llegar el primero
y darle un beso en la mejilla
a la niña de las pecas
de la clase de al lado,
o de la otra.

Me castigaron una vez
por arrancarle la cabeza
a un muñeco de la clase.
Aquel hombre no podía moverse
yo sólo intenté liberarle
la profesora era una auténtica zorra
y tampoco dejaba que su novio
que venía a recogerla en moto
se moviera.
Seguro que él también
querría arrancarse la cabeza.

Echo de menos aquellos años
cuando apostabas todo
todo o nada
sin reservas
sin avales
a vida o muerte
sin importar la altura
o el número de escalones
y todo por ser el rey del patio
el novio de la chica de las pecas
y el que más corría de la clase.

Qué cojones!!,
tendremos que morir algún día,
No?

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